Historia
Kikotén es una palabra que en maya significa gozo, y desde hace 30 años el campamento kikotén ha traído gozo, alegría, convivencia, encuentro, reconciliación, amor, tranquilidad, paz a quienes han disfrutado de la creación de Dios en el marco de sus instalaciones.
Sin embargo, hace 30 años la situación era distinta, existía la visión de ofrecer a jóvenes, niños y en general al pueblo evangélico de la ciudad de México, un espacio abierto para recreación, retiros espirituales, excursiones y días de campo entre otras actividades, en un entrono natural. Pero no había donde hacerlo.
En un principio, se vio un terreno más abajo de donde se ubica actualmente el campamento, pero finalmente por la gracia del Señor se pudo adquirir el primer terreno del espacio que ahora ocupa kikotén. Con esfuerzo y aportaciones de los hermanos, poco a poco se fueron comprando otros terrenos hasta conformar las 21 hectáreas que hoy albergan al campamento kikotén.
Conseguir el terreno fue sólo el inicio de la titánica tarea que ha sido la construcción y manutención de las instalaciones con las que kikotén cuenta hoy. Los primeros campamentos se llevaron a cabo en tiendas de campaña, hoy tenemos 8 cabañas y una cabaña estilo suizo, mejor conocida como el Chalet, todas equipadas con literas y servicios sanitarios. El área de regaderas y diez cisternas complementan la infraestructura de hospedaje en kikotén.
En aquel entonces, se construyo lo que llamamos el comedor rústico una endeble estructura que sostenía un techo de lámina de cartón, hoy lo único que queda del comedor rústico es su nombre, ahora es una amplia cocina y comedor con todos los servicios necesarios. Posteriormente se construyo el comedor principal, en conjunto ambas instalaciones pueden dar servicio simultáneo a más de doscientos camperos.
Pero la visión no era solamente alimentar y hospedar a los hermanos, el aspecto recreativo era primordial para kikotén, por ello se desarrollo el concepto del bosque de los desafíos donde encontramos los acertijos y el circuito de obstáculos, estas entretenidas instalaciones fueron construidos bajo la premisa de fomentar entre los jóvenes, de manera divertida, la convivencia y la unión fraternal por encima de la competencia, con el fin de exaltar los valores cristianos de amor, fraternidad, unión, trabajo, servicio y amistad.
Los jóvenes ya tenían un espacio para divertirse y crecer, pero se necesitaba más, la visión original también incluía a los niños, ellos necesitaban un lugar donde echar a volar su imaginación jugando. Fue así como nació el Jardín de la Fantasía, un sitio donde los pequeños se divierten a lo grande: entre llantas, columpios, resbaladillas, un lago artificial y un barco. En este marco, miles de almas, jóvenes, niños y adultos, han conocido la salvación que hay en Cristo Jesús durante las actividades del pueblo evangélico llevadas a cabo en kikotén.
El deporte es vital para una mente sana, por lo que kikotén también cuenta con dos canchas de fútbol, una de voleibol, dos de básquetbol, y una de fútbol rápido. Otras instalaciones recreativas incluyen dos columpios gigantes, cuatro espacios para fogatas, un mirador donde se puede apreciar la ciudad de Cuernavaca, un cuarto oscuro para revelado de fotografías en blanco y negro, una pequeña biblioteca y la Pared para escalada deportiva un reto de destreza, habilidad y tenacidad.
Todo esto no se habría logrado si la obra no fuese de Dios, por lo que agradecemos a todos los hermanos que han apoyado el crecimiento sostenido de kikotén, en especial al Rev. Juan M. Isais por la visión y al CP. Alberto Rojano Sahade por el desarrollo.
Agradecemos a los hermanos que han orado por nosotros, que han aportado económicamente o que han trabajado para la construcción de las instalaciones. Kikotén ha sido grandemente bendecido con grupos de trabajo provenientes de diferentes iglesias evangélicas de los Estados Unidos, Canadá y del Distrito Federal, así como por organizaciones como Teen Misión International, la Universidad de Azusa Pacific de California y Outside of School que han participado en campamentos de trabajo.
“Hasta aquí nos ayudo Jehová”, hoy iniciamos nuevos proyectos confiando en que Dios ha de prosperar nuestro ministerio, El permita que todo sea de bendición y para su gloria como hasta ahora.